La parábola de la lámpara y el aceite: lo esencial primero
- mikelladesign
- 6 abr 2025
- 2 Min. de lectura

En un monasterio, cada noche los monjes encendían lámparas de aceite para iluminar el camino. Un día, el maestro llamó a su aprendiz y le encomendó una tarea simple:
—Tu responsabilidad será mantener encendida la lámpara de la entrada.
El aprendiz aceptó con entusiasmo, convencido de que cuidar la lámpara sería fácil. Pero, en su intento de hacer muchas cosas al mismo tiempo, olvidaba lo esencial. El aceite se consumía… y la llama se apagaba.
Frustrado, fue con el maestro, quien le dijo:
—Tu error no es lo que haces, sino el orden en que lo haces.
Si la lámpara se apaga, ya no puedes seguir trabajando en la oscuridad.
Reflexión desde la mirada espiritual

Esta parábola es un espejo poderoso.
Nos recuerda que no se trata de hacer más, sino de poner lo esencial primero. En nuestro mundo moderno, es fácil llenar el día con listas interminables de tareas… y olvidar aquello que nutre verdaderamente nuestra llama interior:
• Nuestra relación con Dios
• Nuestra luz interior
• Nuestro propósito
Y cuando eso se descuida, por más productivos que seamos, todo se apaga desde adentro.
¿Cómo aplicarla a tu vida?
Desde la mirada energética y espiritual, el aceite representa tu enfoque, tu energía vital. Si lo dispersas en mil direcciones sin volver al centro, tu luz se debilita.
¿Cuál es tu lámpara hoy?
¿Qué representa tu aceite?
Ritual simbólico: Regresa al centro
1. Enciende una vela blanca.
2. Coloca tu mano sobre tu pecho y repite: “Hoy decido volver al centro. Pongo primero lo esencial.”
3. Escribe una lista de tres cosas que nutren tu alma y colócala en un lugar visible.
La parábola no es solo una historia…
Es un recordatorio suave y amoroso de que el orden importa.
Sin aceite, la luz se apaga.
Sin alma, la vida pierde sentido.
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