Aceptar los desafíos de la vida: fuerza, fe y rendición sagrada
- mikelladesign
- 5 abr 2025
- 2 Min. de lectura

La vida no es una línea recta.
Es un río que a veces fluye suave… y otras veces nos arrastra entre corrientes que no esperábamos. En esos momentos difíciles, donde parece que todo se tambalea, tenemos la oportunidad de mirar hacia adentro y encontrar una fuerza que no proviene del ego, sino del alma.
Aceptar los desafíos no significa resignarse. Significa confiar.
Rendirse no es rendición… es entrega. Es reconocer que no podemos controlar todo, pero sí podemos elegir cómo sostenernos en medio de la tormenta.

Cuando el alma no entiende… pero el corazón cree
A veces, el dolor no tiene explicación lógica. Las pruebas llegan, los planes cambian, y lo que pensábamos seguro se desvanece.
Es entonces cuando la fe se convierte en el puente entre lo visible y lo invisible. Una fe que no es pasiva, sino activa. Una fe que camina con los ojos cerrados pero el corazón despierto.

Rendirse a lo que no se puede controlar
Rendirnos a un poder superior no es debilidad, es sabiduría. Es decir: “No puedo solo con esto, muéstrame el camino”. Y en esa rendición se abre un espacio para la guía, la gracia y la transformación.
Oración para el alma cansada
Dios, guíame cuando me siento perdido. Dame la fuerza para seguir, la humildad para confiar y la sabiduría para entender que este momento también pasará. Ayúdame a recordar que no todo está bajo mi control… pero sí está bajo Tu cuidado.

Recuerda…
Los desafíos que enfrentamos no vienen a destruirnos.
Vienen a revelar la fortaleza que ya habita en nosotros.
Confía en que este momento es parte de algo más grande.
Y que tú, incluso en tus días más frágiles, eres más fuerte de lo que imaginas.




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